Qué debes saber sobre la leishmaniosis canina

Agosto 2021 | Blog

La leishmaniosis canina es una enfermedad de tipo infeccioso que puede afectar a nuestro perro. Dado que esta patología es causada por un parásito presente en algunos insectos, en el presente artículo aprovechamos que el 20 de agosto se celebra el Día Mundial del Mosquito para ofrecerte toda la información relacionada con su transmisión, incidencia geográfica, sintomatología, prevención y tratamiento. ¡Empezamos!

¿Qué es la leishmaniosis?


La leishmaniosis en perros se produce cuando el parásito Leishmania infantum entra en contacto con tu mascota y su organismo responde ante la infección. Dicho parásito, presente en toda la zona del Mediterráneo, consigue propagarse por medio del mosquito Phlebotomus perniciosus o mosquito de la Leishmania tras picar a un perro ya infectado y, posteriormente, a uno sano. Cuando el sistema inmunitario del animal detecta en las células sanguíneas la presencia de este parásito, establece unas medidas para combatirlo:

  • Crea anticuerpos capaces de hallar el parásito.
  • Forma nuevas células preparadas para engullir a las células infectadas y a su parásito interior.

Por desgracia, la primera medida de los anticuerpos no consigue vencer al parásito, por lo que la infección sigue avanzando y el organismo continúa generando más anticuerpos para poder derrotarlo. Curiosamente, este exceso de anticuerpos es lo que acaba causando problemas a nuestra mascota.

¿En qué zonas está presente? 


Factores ambientales como la humedad, la temperatura y la situación geográfica hacen que la incidencia de esta enfermedad varíe de unas zonas a otras. Las áreas de mayor influencia se encuentran en Ourense, Castilla-La Mancha, Madrid, Extremadura y la zona mediterránea. Por el contrario, contamos con lugares donde esta patología es menos frecuente o casi incluso inexistente, como, por ejemplo, la cornisa cantábrica.

¿Cómo puedes notar que tu perro tiene leishmaniosis canina?


Para notar la leishmaniosis en tu perro, tendrás que distinguir entre manifestaciones clínicas variadas. En su inicio, la enfermedad puede presentarse mediante problemas dermatológicos acompañados (o no) de otros síntomas generales:

  • Apatía
  • Atrofia en los músculos
  • Fiebre esporádica
  • Párpados hinchados
  • Cojera sin motivo

Por otro lado, cabe la posibilidad de que aparezcan síntomas de la leishmaniosis más específicos:

  • Crecimiento de las uñas desmedido (onicogrifosis).
  • Inflamación de los ganglios
  • Aparición de calvas y úlceras en zonas concretas del cuerpo, como la periferia de los ojos y las orejas
  • Pérdida de apetito y peso

Como puedes intuir, cada perro es un mundo distinto y, mientras en algunos se manifiestan los síntomas de manera evidente, en muchos otros no nos daremos ni cuenta. Por este motivo, es necesario realizar periódicamente analíticas específicas (ELISA, IFI, PCR...) o pruebas rápidas que nos ayuden a descartar cualquier sospecha de contagio.

Si no conseguimos diagnosticar a tiempo la enfermedad, puede llegar a afectar a órganos importantes (hígado, bazo o riñones), así que debemos estar muy atentos.

¿Cómo diagnostica la leishmaniosis un veterinario?


Además de la exploración física para hallar signos evidentes, es muy probable que el veterinario necesite tomar muestras de sangre y orina. Gracias a los análisis básicos de sangre, podemos detectar problemas como anemias, aumento de proteínas, bajada o subida de glóbulos blancos e, incluso, niveles bajos de plaquetas. Asimismo, algunos parámetros sanguíneos y urinarios nos ofrecen información sobre posibles daños renales y hepáticos.

Por otro lado, para poder confirmar que todas las alteraciones detectadas en tu mascota provienen de este peligroso parásito, es necesario realizar pruebas adicionales:

  • Detección de anticuerpos: Proteínas creadas por el sistema inmune para combatir los agentes externos.
  • Técnicas de biología molecular: Hallan la posible presencia del parásito y su cuantía.
  • Citologías: Observación directa a través del microscopio.
  • Biopsias de tejidos: Permiten detectar el parásito, pero pueden precisar técnicas inmunohistoquímicas

Una curiosidad al respecto de esta enfermedad es que muchos perros que dan resultados positivos en los test diagnósticos no se encuentran enfermos y otros tantos no llegan a estarlo nunca. No obstante, la disminución de las defensas puede provocar que la afección se reproduzca o se manifieste en algunos casos.

Medidas de prevención contra la leishmaniosis en perros


Para que tu perro no se contagie de leishmaniosis, es necesario que sigas una serie de medidas.

1. Utiliza repelentes: pipetas, collares, aerosoles...

Es aconsejable que emplees los repelentes para picaduras del mosquito tanto si vas a viajar a zonas endémicas como si vives en ellas. Normalmente, se aplican directamente sobre la piel y suelen ser muy efectivos para evitar la transmisión del parásito.

2. Vacuna a tu perro contra la leishmaniosis

Es una de las alternativas más interesantes. A pesar de que la vacuna no previene la infección, ayuda a reducir los síntomas y su progreso. En este sentido, has de saber que se administra desde los seis meses de edad y que solo es aplicable a aquellos animales que hayan pasado un test serológico en sangre previo con resultado negativo. Además, debes completar la inyección con el uso de repelentes, pues la vacuna no ofrece un 100 % de protección.

3. Fortalece su sistema inmune a través de fármacos

Esta medida preventiva se puede llevar a cabo gracias a un fármaco que contiene domperidona como principio activo, para estimular la respuesta inmunológica del perro e incrementar la capacidad leishmanicida ante los parásitos.

4. Realiza test serológicos con frecuencia

Te recomendamos acudir a tu veterinario con regularidad y realizar test serológicos cada seis meses (sobre todo si vives en zonas endémicas) para detectar la enfermedad en estados iniciales.

¿Cómo es el tratamiento contra la leishmaniosis canina?


Si aún con las medidas de prevención, tu perro coge la enfermedad de la leishmaniosis, el veterinario te dará todas las pautas a seguir. Hablamos de un tratamiento farmacológico que puede durar unos 6-7 meses. 

También es posible complementar el tratamiento con una dieta concreta para reforzar el sistema inmune de tu amigo peludo. De este modo, poco a poco tu perro irá recuperando el peso perdido y se podrán prevenir posibles efectos secundarios.

Como puedes apreciar después de leer este artículo, la leishmaniosis canina no es algo que debas tomar a la ligera, por lo que esperamos haberte ayudado a detectarla, conocerla y combatirla para proteger a tu mascota. ¡Sigue leyendo nuestro blog para más consejos como este! 

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